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JAKE LEAR
A quienes les guste el sonido rápido de Stevie Ray Vaughan y esa narración musical pausada y profunda de Bob Dylan, es probable que la música de Jake Lear les cale hondo, pues logra mezclar esas dos corrientes de forma que encajen perfectamente en ese espacio que une al blues con el folk.
La cuna de Jake Lear es el estado de Vermont, al norte de Estados Unidos, a muchísimos kilómetros de distancia de la cuna del blues. Pero esto no fue un impedimento para que el músico pudiera crecer en un ambiente donde el folk, el country y el blues estuvieran presentes, particularmente este último a través de grabaciones de Buddy Guy, como “A Man and the Blues” o “Stone Crazy”, los cuales llevaron a Lear en una búsqueda interior hasta que encontró el llamado.
Igual que a Buddy Guy, a Lear el blues lo golpeó muy fuerte cuando se lo encontró por primera vez, y empezó a descubrir los sonidos de John Lee Hooker, de Stevie Ray Vaughan y de Elmore James, sus grandes ídolos de infancia, los personajes que le dieron el tiquete de ida en el tren del blues.
Al igual que muchos de sus héroes, Lear dejó su casa cuando joven pero hizo el recorrido contrario: desde el norte hacia el sur. Llegó a Austin, Texas, se curtió musicalmente y volvió a Binghamton, una ciudad industrial del estado de Nueva York, donde encontró todo el ambiente para florecer artísticamente e inspirarse para grabar su primer álbum, “Love and Charm”, en 2005.
Desde ese momento, se puede decir que el viaje ha sido rápido, aunque no ha llegado al vértigo que puede brindar la música de Stevie Ray Vaughan. Sus constantes llamados a participar en diferentes festivales de blues a lo largo y ancho de Estados Unidos y su segunda producción “Lost Time Blues”, recientemente publicada, han servido para que su nombre sea ya visto como una de las futuras estrellas que tiene el género.

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